El padre de Caín
Eloy es un teniente de la Guardia Civil cuya obsesión es la lucha antiterrorista. Demócrata y aventurero, escogerá como primer destino voluntario el cuartel de Intxaurrondo, en un agitado San Sebastián en el que los ametrallamientos, tiros en la nuca, coches bomba y ataques con mortero son una constante. Por este motivo, deja a su joven esposa en un Madrid pregolpista para enfrentarse a la persecución abertzale y a la violencia etarra.